lunes, febrero 12, 2018

tic tac tic tac

En este rincón 

tierra, arena, polvo, nubes; 
por encima, la eterna oscuridad.

Tic tac tic tac tic tac


Sesenta y dos años de tic tac.
Sesenta y dos veranos, sesenta y dos inviernos
Son muchos soles, lunas, vientos
Pero al mundo y su historia la sé de oídas
Algo sé.  Babilonia,  la Cicuta de Sócrates
el telescopio de Galileo,  la proclama de Lutero,  la imprenta de Gutemberg, de la pluma de Shakespeare, de Voltaire, de Victor Hugo
Algo sé de los inconmensurables y enrojecidos agravios: Persas y Griegos; Franceses e Inglerses; OTAN y  Pacto de Varsovia; Alemanes y Judíos; Judíos y Palestinos
se de nuestra propensión por  la espada
del escaso perdón,
del olvido entre los dioses y nosotros.
Camino por este rincón polvoriento
Indolente, destemplado
Miro hacia mis pies,
Mis pasos han dejado de ser silentes
Mis rodillas están cansadas
También sé que requiero del reposo en tus brazos
Recostar este cuerpo polvoso
que supo de la increíble historia de Marco Polo
en la noche de tus ojos cerrados

domingo, diciembre 31, 2017

CERRAMOS EL 2017

Cerramos el 2017.

¿Dónde estamos?  ¿de dónde venimos?  ¿qué buscamos? ¿qué causas hemos defendido?
¿algo hemos aprendido del pasado? ¿nos seguimos tropezando con las mismas piedras? ¿hay algo que deseemos para nuestras vidas en  el tiempo que viene?

¿Entendemos algo más del cosmos, del tiempo, de la vida – la que nos tocó vivir?
Nos hemos inventado. Somos los inventores de nosotros mismos. Nos hemos inventado: civilización, cultura, ciencia, arte; nos hemos inventado el tiempo  y sus cajitas (pasado-presente-futuro ; y no sabemos aun si son necesarias las tres o lo que necesitamos es solo una, eso sí, un poco más grande quizá).

Termina un ciclo más; nos hemos inventado, eones, eras, ciclos. Un solsticio más. Un tiempito entre los tiempos, esos, los inmemoriales. Contabilizamos nuestra eterna brevedad.  Nos gustan los ciclos. Inventamos los relojes. El Tic tac. Suponemos el tiempo…tic tac… la vida, tic tac tic tac. Ayer, hoy, mañana.

No dejamos de inventar.
Somos los inventores de nosotros mismos.

Año tras año, desde que la inventamos, la riqueza se acumula en menos manos, mientras la miseria (que nación junto con la riqueza)  se expande inmisericorde como pandemia.
Inventamos  el trabajo, al patrón, al obrero, la ganancia, la plusvalía.  Este 2017 se cumplen 241 años de la publicación de “La riqueza de la naciones” de Adam Smith, su complemento, “El capital”,  de Carlos Marx, oráculo del socialismo,  cumple 150 años.

Nos inventamos el poder.

La lucha por la riqueza e incremento de poder  del establishment no se detiene.  No importa el nombre: Emperadores, Reyes, Monarcas, Presidentes, Sheik, Zar, Primeros Ministros, Ayatolas.
A los hombres, el poder no se nos da.  La historia nadie la cuenta mejor que el buen J.R.R. Tolkien, que supo de Hitler, de Franco, de Mussolini, de Stalin.

No nos hemos cansado de pelear.

Hace 81  años del inicio de la Guerra Civil Española, y hace 42 que terminó la dictadura Franquista, que duró  nada más 30 años (y nosotros nos quejamos de Porfirio Díaz). El “Guernica” de Picasso este año cumplió 80.  Antonio Muñoz Molina, Javier Cercas, José maría Gironella, Javier Marías, Antonio y Juan Goytisolo, Almudena; autores,  que,  entre muchos otros, siguen escribiendo las historias de esa Historia. Quizá no habrá manera de escribirlo todo, de recordarlo todo, de saberlo todo, pero esto poco importa, porque cada memoria, cada recuerdo, cuenta.

No nos cansamos de pelear.

Este 2017 se cumplieron 103 del inicio de la Primera Guerra Mundial (con su Verdum y su Somme, las batallas más cruentas de la historia moderna), y 78 del inicio de la 2ª que vio nacer un nuevo modelo de guerra: La fría: enfrentamientos menores y amenazas de dos bandas de malandrines, La OTAN y el Pacto de Varsovia. El Muro de Berlín, el primogénito de la guerra fría, que partió al mundo en dos, duró vigente 29 años. Hace 83 años de Hisoshima y Nagasaki.


No nos cansamos de matarnos
La Revolución Mexicana (1919-1920)  dejó 3 500 000 de muertos; la Cristiada (1926-1929), 250 000 muertos.
Guerra contra el narcotráfico en México (2006-2012): aproximadamente 180,000 muertos
En los últimos años en  México,   alrededor de 3000 mujeres, mueren cada año  con violencia.
Pareciera que vivimos en una guerra civil. No hay piedad. Solo furia y miedo.

No nos cansamos de escribir.

Miguel de Cervantes y William Shakespeare murieron  hace 401 años. Fueron las primeras grandes plumas que hablaron de la condición  humana: el amor, la  codicia, la ambición, los celos, la traición, la lealtad, el honor. El quijote sigue cabalgando, hay terrores  disfrazados de molinos en cada esquina. Y no pasa una noche sin que  Hamlet busque al traidor  que asesinara  a su padre; sin que Macbeth se bañe en sangre  por la ambición de poder; sin que Romeo se encuentre con Julieta en alguna preparatoria de la ciudad

Hace medio siglo  de la publicación de los   referentes del "Boom latinoamericano", (Cortázar, García Márquez, Vargas Llosa y Fuentes) hace 54 años de la publicación de “Rayuela” y 50 de “Cien años de Soledad”, 48 de “Conversación en la Catedral”, y 59 de  de  “La región más transparente”.    Lezama Lima publicaría  “Paradiso” en 1966, Juan Rulfo, su “Pedro Páramo” en 1955, Alejo Carpentier su “Siglo de las Luces”, en 1962, y  Miguel Ángel Asturias, “ El señor presidente “ en  1967.  Tuvimos entre nosotros una  Gabriela Mistral, aunque en vida se llamó también  Lucila Godoy; este 2017 se cumplen  60 años de su muerte. Su poesía iluminó  el vasto territorio latinoamericano. Ya ha llovido desde última generación literaria capaz de crear un estilo propio de literatura latinoamericana.

Nois inventamos la música.

Seguimos escuchando las invenciones de un  pasado que solo parece distante. Hace 267  años murió  Johan Sebastian Bach,  hace 190 Ludwig van Beethoven,  170 Felix Mendelssohn, y 80 que murió George Gershwin. Bela Bartok muere hace 72 años y Mstislav Rostropovich (y su cello imbatible) murieron hace 10 años. A todos los seguimos escuchando.
Como seguimos escuchando, como hace  53 años el primer disco de los Beatles (“Please please me”)  y como hace 46 el último (“Let it be”). Nos quedamos sin Lennon hace 37 años, sin Harrison hace 16. Pero la música del cuartero ahí está flotando en medio de la nube, que es nuestro registro Akáshico.

Nos hemos inventado, este suerte de breve eternidad, por eso aunque no se escuchan los pasos de  Louis Amstrong desde hace 45 años, los de Ella Fitzgerald  hace 21, y  los de  Sinatra hace 19, ellos siguen cantando como siempre. Y aunque Carlos Gardel, murió hace 82 años, los que saben dice que está cantando mejor que nunca.

Para entender este mundo pareciera que hay que saber palabras como:  Al Qaeda, Sunita, Chíita, Euro, globalización, Brexit, células madre,  ISIS, Palestina, Putin, Obama, petróleo,  Producto interno bruto, redes sociales, Trump, Twuiter, Facebook, Instagram, móvil,  Aunque –tristemente- se usan menos palabras como: amor,  cielo, noche, alma, amigo, compromiso, ven, alegría, justicia,  pasión, sentir, poesía, reír, abrazar.

Hace rato que se fueron quienes me sembraron.
Mis abuelos Eugenio y Juan Benjamín hace más de 60. María Elena, mi abuela paterna hace 32.Mi Madre Consuelo, hace 30. Mi abuela Tima, hace 29. Adolfo Morales Spínola, hace 26.

Según mis cuentas  a los 15   escribí mi primer poema ( pero pude escribirlo  las 14 o los 13; la verdad, no lo recuerdo_. Hace 17 años que publiqué mi primer libro, y hace 32 que escribí mi primer artículo para  “El Mexicano” y en el 2016 escribí un  libro más, “ A dos tintas” (un diálogo poético en colaboración con la escritora sudcaliforniana,  Patricia Valenzuela) hace 29 años que hago radio.

Sé que la vida es corta;  que no hay tiempo;  que nada hacemos solos, que poco – si es que hay algo – que concluimos en esta vida; que lo que hacemos, de una forma u otra, continua la obra de alguien, y que será otro quien continua la nuestra.

Sé que soy bendecido por el amor y que la generosidad de los dioses es inagotable (sé que nos dieron el olvido y la esperanza) , pero que el mañana siempre será un misterio.
 Este 2017 me hice de tres plumas más.

Ellas  siguen  goteando.    

domingo, diciembre 24, 2017

Inventores

Inventamos el tiempo, la palabra, el abismo
Es nuestra La Gioconda, el amor de Romeo por su Julieta, la lucha embravecida del quijote;
Imaginamos el verso, el poema, el soneto,
La suits, la sonata, el teclado, el concierto
Inventamos la invención de la memoria
escribimos el “El Principito” y los “Miserables “ y pusimos nombre  a los tres mosqueteros, Athos, Porhos, Aramís y D’Artagnan
Es nuestro, Drácula y su amor por Mina
Nosotros pintamos el Guernica, y una noche imaginamos   la novena sinfonía.
Somos Madame Butterfly y  somos la Bobary
Somos el Quijote y somos su amigo Sancho  cabalgando a su derecha.
Somos la mano dolorida de Alfonsina
Somos George, Ringo, Paul y John
Somos el, teclado de Bach y el de Beethoven, los pinceles de Picasso y de Van Gogh, el laboratorio de Madame Curie, las manos de Martha, la Argerich.

Somos  Sófocles, Esquilo y Eurípides,  creamos  el primer escenario, la dramaturgia, el teatro;
 somos Sócrates,  Platón,  Aristóteles ,Cicerón , Inventamos la verdad, la belleza, las ideas,
esto que llamamos “La realidad”.
Caminamos junto con Sto. Tomás,  Tomás Moro,  Averroes
Nos inventamos  Quevedo,  Lope de Vega,  Calderón a Sor Juana, creamos  otra forma de  poesía.

Somos
 Bach,  Heandel,  Vivaldi,  hubo Suits para cello ( yo Casals, y Yo Yo Ma), y preludios y fugas,
cantatas,  ofertorios
Nos vestimos de Sheakespare , de Romeo enamorado  de Julieta;  y tuvimos a Cervantes, porque
hacía falta quien luchara contra los indeseables  molinos 
Y deletreamos,  desde entonces,  el corazón humano
Tuvimos un Miguel Angel, un  Da Vinci , un  Rafaél,

fuimos
Kepler,  Copérnico y Galileo Galilei, y medimos a los planetas, moviéndose en su ruta sempiterna
Y tuvimos a Haydn y sus cuartetos; a   Beethoven y sus sonatas; a Mozart y sus sinfonías
somos
Monet, Manet, a Renoir  y Cezanne, Y a Van Gogh,  y a Picasso
Tuvimos
A  Einstein, que desdobló el tiempo y pautó la canción del universo
y cantamos la vida y las vidas, las reales y las imaginarias
Y fuimos Wagner, Puccini, Verdi,  Pavarotti, María , la Callas , y  el querido Plácido Domingo
Tuvimos a  Baryshnikov, a Nuréyev y a Pavlova porque hace milenios  inventamos la danza
Y fuimos exploradores  imbatibles
Fuimos Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgay,  y hubo un mundo visto desde el Everest
Y Magallanes y  su amigo cómplice marinero   Sebastián Elcano y el mundo fue redondo por primera vez
Tuvimos
A Kierkegard, a Heidegeer, a Sartre, a Camus
Tuvimos
A Simone, a Silvia Platt, a Gioconda Belli , a Alfonsina, y a todas a sus corazones llenos de tintas
Y A Argerich y su piano , a remedios Varo , A Frida Kahlo y sus lienzos
Tuvimos
A Neruda, a Sabines, Cernuda,  A Lorca, al buen Mario, 
A Fuentes, a Cortázar, a Márquez  y hasta hace poco a  Roberto Bolaño
Tuvimos a Chejov y  a Dostoievski, a Gogol, a Gorki a  Tolstoi ( tuvimos a Ana Karenina)
Inventamos el tiempo, la palabra, el abismo
Esos somos nosotros
Los inventores de nosotros mismos
Los inventores de la invención
Los constructores de la realidad.
A veces soñamos,
a veces

Hacemos soñar

lunes, julio 03, 2017

62.0

De tiempo en tiempo recuerdo el tiempo en que escribir era sacar la máquina portátil, la Olivetti azul, ponerla sobre la mesa del comedor, ponerles las hojas sándwich (con el papel carbón en medio), ajustarles horizonte, la línea media. Luego teclear con esa mezcla entre firmeza y pausa,  cuidando el error (recuerdo la  monserga de corregir los errores, corrector de por medio  en ambas hojas). Recuerdo. El caso es que, - quién lo dijera - Aún tengo artículos de esos  ayeres. La verdad es que tengo artículos de casi todos los ayeres- Tiempo. No recuerdo donde quedó la Olivetti, y trato– créame, hago el esfuerzo -  de recordar al hombre que la usaba.
Cotidianidad.
Escucho en el portal  Spotify  el Cello  bajo el dominio absoluto  y esa misteriosa sensibilidad (el arte siempre será un misterio) de  Pablo Casals. Casals. Mucho antes  que Yo Yo Ma, antes que Rostropóvich, antes que Sara Sant Ambrogio. Todos  después de Bach.
Esta es mi Cotidianidad. Computadora, lap top, (a veces discos compactos), los portales de la red con música inimaginable. De la vieja radio  de transistores a la omnipotente  (omnipresente) red.
Este es el tiempo que me tocó vivir. Quizá debiera decir que estos fueron los tiempos en que me tocó vivir.
Nací en 1955, en julio, en domingo, a las 10 de la mañana. Tengo (claro) 62 años y el reloj sigue (tic tac) corriendo.  Aunque ahora, el tic tac es la válvula – metrónomo aórtica que llevo conmigo a donde quiera que vaya y que marca el tempo de mi vida. A estas alturas  se han acumulado en un servidor una buena cantidad (y calidad) de gustos, peculiaridades, obsesiones, delirios, querencias. La música, la literatura, la Historia. Los hombres y los pueblos somos entes históricos,  nuestra memoria, para nuestro bien y  nuestro mal, va con nosotros, vive con nosotros, es nosotros, y quizás, no quizás,  es un hecho,  nos sobrevive.
Hoy hago radio una noche por semana ( en este tiempo , los martes por la noche) y me recuerdo a los 4, 5, 6, 7 años  escuchando un programa de radio matutino que transmitía la XEW en la ciudad de México.
Yo tenía seis años, asistía a la primaria a unas escasas cuadras del Parque de Beis Bol del Seguro Social. Ahí jugaban Los Diablos y Los Tigres. Eran  aquel entonces,  como  ahora  el Barza y el Madrid, el Bocca y el River, el Millan y la Juve. Batallas campales.

Hoy de tiempo en tiempo miro por la televisión el estadio de ciudad universitaria, y me recuerdo en medio de sus gradas, me miro en él, me siento  él. Tengo nueve, diez, once  años y mi papá me lleva a los juegos donde el Atlante (¡ Ah por que mi papá el Atlante y Horacio Cazarín y luego el Manolete Hernández, y Rafael “el wama ” Puente); y luego unos cuántos años después al Gigante de Sta. Úrsula: el “ Estadio Azteca”. Hoy,  50 años después,  basta una imagen, el pase de Xavi a Iniesta, la pelota en los pies de Messi, para detonar el recuerdo de las tardes de futbol con mi papá y sus “potros de hierro” del atlante.

Somos nuestra historia. De ello no me cabe duda. Como también somos nuestra decisiones de cambio, nuestras revoluciones internas o personales, nuestro ejercicio de la libertad, nuestra imaginación.
Esta manía por la historia, por el recuerdo,  desemboca irremediable de tiempo en tiempo en alguna nostalgia, sin embargo es una realidad que estas imágenes, estas voces de ayer, en particular en los momentos difíciles  me han ayudado a recuperar o redefinir el sentido de vida  de  este hombre que ahora soy.
Claro que hay nostalgias para todo. A esta edad, hay mucho que rememorar. Rememoramos lo que recordamos, lo que sabemos está ahí, en el baúl de las historias recordadas y las olvidadas (porque ero no faltan sorprendentes asaltos a la razón cuando aparecen, de quién sabe dónde, recuerdos perdidos, historias que creíamos olvidadas, nombres, lugares, rostros que no tenemos la menor idea de dónde estaban y que nos regresan fragmentos, capítulos enteros de nuestra historia). Rearmamos el rompecabezas. Nos rearmamos a nosotros mismos.
Reaparecen entonces, viejos amigos, noches que se despliegan ante nuestros ojos recordándonos su existencia, canciones que musicalizaron nuestros primeros amores (y los segundos , los  terceros, los  cuartos),   libros que despertaron nuestra primera imaginación, nuestra conciencia o nuestra indignación.
Me doy cuenta, entonces, que en realidad no hay olvido. Hay cosas mal acomodadas. Recuerdos que no sabíamos dónde los habíamos puesto, pero cualquier día, cualquier tarde, como suele ser en nuestra cotidianidad, buscando otra cosa, es que aparecen. Es entonces cuando nos asaltan 20, 30, 50 años de nuestra historia para decirnos: aquí estoy. No me iré.
Es entonces que miramos las cosas desde cierta distancia, y la vida (esa crónica del aburdo), ese discurrir de horas y horas, parece cobrar sentido, aparece cierto orden. Algo entendemos.
Algo.
Entiendo por qué no me saben igual los Bisquets de ahora, que los compraba  en el café de Chinos de Álvaro Obregón saliendo del trabajo en el hospital para que mi mamá los  comiera mientras veía sus novelas; por qué tiene su encanto el LP sobre  Spotify;  por qué el Atlante a las 12 de domingo en el Azteca; por qué la barbacoa de borrego en casa de la abuela Elena; por qué el mar de Veracruz a las 9 de la noche caminando sobre el malecón y el café de La Parroquia no son sustituidos por el mar de Ensenada; por que la Olivetti tiene ese ascendente sobre esta lap top.

Algo no  entiendo.

No entiendo los feminicidios;  la masacre ecológica; la depredación de la esperanza; la creciente soledad humana;  el cinismo de la clase política;  la carencia  del amor; la actual pobreza del espíritu humano; el exceso de ruido; porque no dejamos de matarnos; la prisa por llegar a ningún lado;  el desprecio por la felicidad; esta premura por morirnos en vida.     

Pero, qué quieren, yo  tengo 62 años, soy muy joven para entender estas cosas; o demasiado viejo para acomodarme al cinismo.

Viene más vida por delante, el tiempo que viene será (como siempre) un bello misterio tan indescifrable como absurdo. Un misterio que seguramente nunca resolveré porque estoy muy ocupado abrazando a los  amores que la vida me dio, leyendo (o releyendo los mismos libros), escribiendo –algo Banal, como esto-, tomando un café con algún amigo o mirando jugar al Barza de Messi.

viernes, mayo 26, 2017

LA HERENCIA DEL VIENTO


Somos la herencia del viento.

Nada se queda donde está.
Todos migramos.
Yo Yo Ma, Cello en brazos interpreta  lo mismo las Suites de Bach, que música de Brasil, de Argentina, de los Indios Apalaches, de Ennio Morricone, del Barroco. Él y su Cello migran de tiempo, de tierras, de idiomas.
No hay fronteras. Globalización, Libertad, Creación.
El café, puede tener sabor a Nuez, a Chocolate , a Vainilla. Puede llevar crema, puede ser frío , puede ser Frappe. No hay límites, hay mezcla, creación, hay libertad .
Todos migramos. Crossover. Todos cruzamos. Hay puentes (que pasan sobre ríos, valles, fronteras ilusas, océanos; siglos, vidas, épocas, tiempos y destiempos) que todos cruzamos.
Migramos .Nadie se queda donde inicio.
Andrea Bocelli. Es Cavaradossi en Tosca de Puccini. Es un hombre enamorado cuando canta A te o cara de Bellini. Es un interprete contemporáneo cantando canciones de amor y desamor. Bocelli migra de tiempo en tiempo , de idioma, de tierra.
Nadie se queda en su sitio.
El roquero Rod Stewart canta baladas de amor, y entonces The very thought of you, It had to be you, The way you look tonight.
El actor Tony Danza sale del set de televisión y de cine y entonces canta L.O.V.E. como lo hiciera hace 60 años Nat King Cole .
¿Quién dice cómo deben ser las cosas? ¿Cómo la poesía , y cómo la pintura, y cuáles los instrumentos ?
¿Quién dice que todos deben quedarte en su sitio?
Todos migran.
Migran los lenguajes.
Todo se mezcla.
Espanglish.
De Centroamérica a México y Estados Unidos. De México a Estados Unidos y Canadá. De África del norte a Europa occidental. De la desaparecida Unión Soviética a Europa.
Viajamos, de la poesía a la narrativa, de la plástica a la poesía. De la narrativa a la Narraturgia.
Nadie se queda en su sitio.
Nos gobierna la libertad, la necesidad de crear, la liviandad ,- inutilidad - de las fronteras.
Alejandro Sanz mezcla lo viejo y lo moderno. Flamenco y electrónico. Fusión. Barroco. Romanticismo. Mezcla y libertad.
Nadie se queda en su sitio.
Nadie, nada respeta las fronteras (¿cuál es su sentido en este siglo- milenio? ). El Flamenco con los electrónico, la Opera a lo popular, las canciones viejas en voces recién llegadas.
La globalización.
Migración. Creación. Libertad.
Libertad de tránsito. Todos viajamos.
Crossover. Libertad de ideas.
Libertad de palabra.
Cruzamos puentes. Inventamos.
Llevamos nuestro lenguaje.
Llevamos nuestra historia.
De tierra a tierra.
De tiempo a tiempos.
Lo que decimos cantando, pintando, fotografiando, actuando. Migramos de la música a la pintura, de la pintura a la literatura, y ahí al cine.
La voz no está hecha para un solo estilo, para un solo tiempo, para un solo tipo de escenario.
El hombre no está hecho para una sola tierra (ni para un solo tiempo).
Migramos.
Globalización , barrroco, romanticismo, posmodernidad.
Nada se queda en su sitio. No el agua, no el viento, no las nubes, ni el río, ni el tiempo.
Nadie se queda donde está.
Migramos.

Somos la herencia del viento

miércoles, mayo 17, 2017

ABSURDO




LO NUESTRO

Lo nuestro es la soledad
el dolor
la pena
el desconsuelo

el otoño
el  frío
la ráfaga pertinaz

La bruma
 El viento
y otras cosas
que llamamos desamparo

el camino sin retorno
la brújula rota
el cielo opaco
la mar callada
ese abismo húmedo
donde naufragan nuestros pasos


lo nuestro es ser
grano de arena
gota de nube
hojarasca
perdidos  en la ventisca
la helada
o la tormenta

hasta que el amor
ese absurdo extraordinario
como una lluvia solitaria de nieve
justo a la mitad de un verano imperturbable
inexplicablemente

nos toca.