lunes, julio 03, 2017

62.0

De tiempo en tiempo recuerdo el tiempo en que escribir era sacar la máquina portátil, la Olivetti azul, ponerla sobre la mesa del comedor, ponerles las hojas sándwich (con el papel carbón en medio), ajustarles horizonte, la línea media. Luego teclear con esa mezcla entre firmeza y pausa,  cuidando el error (recuerdo la  monserga de corregir los errores, corrector de por medio  en ambas hojas). Recuerdo. El caso es que, - quién lo dijera - Aún tengo artículos de esos  ayeres. La verdad es que tengo artículos de casi todos los ayeres- Tiempo. No recuerdo donde quedó la Olivetti, y trato– créame, hago el esfuerzo -  de recordar al hombre que la usaba.
Cotidianidad.
Escucho en el portal  Spotify  el Cello  bajo el dominio absoluto  y esa misteriosa sensibilidad (el arte siempre será un misterio) de  Pablo Casals. Casals. Mucho antes  que Yo Yo Ma, antes que Rostropóvich, antes que Sara Sant Ambrogio. Todos  después de Bach.
Esta es mi Cotidianidad. Computadora, lap top, (a veces discos compactos), los portales de la red con música inimaginable. De la vieja radio  de transistores a la omnipotente  (omnipresente) red.
Este es el tiempo que me tocó vivir. Quizá debiera decir que estos fueron los tiempos en que me tocó vivir.
Nací en 1955, en julio, en domingo, a las 10 de la mañana. Tengo (claro) 62 años y el reloj sigue (tic tac) corriendo.  Aunque ahora, el tic tac es la válvula – metrónomo aórtica que llevo conmigo a donde quiera que vaya y que marca el tempo de mi vida. A estas alturas  se han acumulado en un servidor una buena cantidad (y calidad) de gustos, peculiaridades, obsesiones, delirios, querencias. La música, la literatura, la Historia. Los hombres y los pueblos somos entes históricos,  nuestra memoria, para nuestro bien y  nuestro mal, va con nosotros, vive con nosotros, es nosotros, y quizás, no quizás,  es un hecho,  nos sobrevive.
Hoy hago radio una noche por semana ( en este tiempo , los martes por la noche) y me recuerdo a los 4, 5, 6, 7 años  escuchando un programa de radio matutino que transmitía la XEW en la ciudad de México.
Yo tenía seis años, asistía a la primaria a unas escasas cuadras del Parque de Beis Bol del Seguro Social. Ahí jugaban Los Diablos y Los Tigres. Eran  aquel entonces,  como  ahora  el Barza y el Madrid, el Bocca y el River, el Millan y la Juve. Batallas campales.

Hoy de tiempo en tiempo miro por la televisión el estadio de ciudad universitaria, y me recuerdo en medio de sus gradas, me miro en él, me siento  él. Tengo nueve, diez, once  años y mi papá me lleva a los juegos donde el Atlante (¡ Ah por que mi papá el Atlante y Horacio Cazarín y luego el Manolete Hernández, y Rafael “el wama ” Puente); y luego unos cuántos años después al Gigante de Sta. Úrsula: el “ Estadio Azteca”. Hoy,  50 años después,  basta una imagen, el pase de Xavi a Iniesta, la pelota en los pies de Messi, para detonar el recuerdo de las tardes de futbol con mi papá y sus “potros de hierro” del atlante.

Somos nuestra historia. De ello no me cabe duda. Como también somos nuestra decisiones de cambio, nuestras revoluciones internas o personales, nuestro ejercicio de la libertad, nuestra imaginación.
Esta manía por la historia, por el recuerdo,  desemboca irremediable de tiempo en tiempo en alguna nostalgia, sin embargo es una realidad que estas imágenes, estas voces de ayer, en particular en los momentos difíciles  me han ayudado a recuperar o redefinir el sentido de vida  de  este hombre que ahora soy.
Claro que hay nostalgias para todo. A esta edad, hay mucho que rememorar. Rememoramos lo que recordamos, lo que sabemos está ahí, en el baúl de las historias recordadas y las olvidadas (porque ero no faltan sorprendentes asaltos a la razón cuando aparecen, de quién sabe dónde, recuerdos perdidos, historias que creíamos olvidadas, nombres, lugares, rostros que no tenemos la menor idea de dónde estaban y que nos regresan fragmentos, capítulos enteros de nuestra historia). Rearmamos el rompecabezas. Nos rearmamos a nosotros mismos.
Reaparecen entonces, viejos amigos, noches que se despliegan ante nuestros ojos recordándonos su existencia, canciones que musicalizaron nuestros primeros amores (y los segundos , los  terceros, los  cuartos),   libros que despertaron nuestra primera imaginación, nuestra conciencia o nuestra indignación.
Me doy cuenta, entonces, que en realidad no hay olvido. Hay cosas mal acomodadas. Recuerdos que no sabíamos dónde los habíamos puesto, pero cualquier día, cualquier tarde, como suele ser en nuestra cotidianidad, buscando otra cosa, es que aparecen. Es entonces cuando nos asaltan 20, 30, 50 años de nuestra historia para decirnos: aquí estoy. No me iré.
Es entonces que miramos las cosas desde cierta distancia, y la vida (esa crónica del aburdo), ese discurrir de horas y horas, parece cobrar sentido, aparece cierto orden. Algo entendemos.
Algo.
Entiendo por qué no me saben igual los Bisquets de ahora, que los compraba  en el café de Chinos de Álvaro Obregón saliendo del trabajo en el hospital para que mi mamá los  comiera mientras veía sus novelas; por qué tiene su encanto el LP sobre  Spotify;  por qué el Atlante a las 12 de domingo en el Azteca; por qué la barbacoa de borrego en casa de la abuela Elena; por qué el mar de Veracruz a las 9 de la noche caminando sobre el malecón y el café de La Parroquia no son sustituidos por el mar de Ensenada; por que la Olivetti tiene ese ascendente sobre esta lap top.

Algo no  entiendo.

No entiendo los feminicidios;  la masacre ecológica; la depredación de la esperanza; la creciente soledad humana;  el cinismo de la clase política;  la carencia  del amor; la actual pobreza del espíritu humano; el exceso de ruido; porque no dejamos de matarnos; la prisa por llegar a ningún lado;  el desprecio por la felicidad; esta premura por morirnos en vida.     

Pero, qué quieren, yo  tengo 62 años, soy muy joven para entender estas cosas; o demasiado viejo para acomodarme al cinismo.

Viene más vida por delante, el tiempo que viene será (como siempre) un bello misterio tan indescifrable como absurdo. Un misterio que seguramente nunca resolveré porque estoy muy ocupado abrazando a los  amores que la vida me dio, leyendo (o releyendo los mismos libros), escribiendo –algo Banal, como esto-, tomando un café con algún amigo o mirando jugar al Barza de Messi.

viernes, mayo 26, 2017

LA HERENCIA DEL VIENTO


Somos la herencia del viento.

Nada se queda donde está.
Todos migramos.
Yo Yo Ma, Cello en brazos interpreta  lo mismo las Suites de Bach, que música de Brasil, de Argentina, de los Indios Apalaches, de Ennio Morricone, del Barroco. Él y su Cello migran de tiempo, de tierras, de idiomas.
No hay fronteras. Globalización, Libertad, Creación.
El café, puede tener sabor a Nuez, a Chocolate , a Vainilla. Puede llevar crema, puede ser frío , puede ser Frappe. No hay límites, hay mezcla, creación, hay libertad .
Todos migramos. Crossover. Todos cruzamos. Hay puentes (que pasan sobre ríos, valles, fronteras ilusas, océanos; siglos, vidas, épocas, tiempos y destiempos) que todos cruzamos.
Migramos .Nadie se queda donde inicio.
Andrea Bocelli. Es Cavaradossi en Tosca de Puccini. Es un hombre enamorado cuando canta A te o cara de Bellini. Es un interprete contemporáneo cantando canciones de amor y desamor. Bocelli migra de tiempo en tiempo , de idioma, de tierra.
Nadie se queda en su sitio.
El roquero Rod Stewart canta baladas de amor, y entonces The very thought of you, It had to be you, The way you look tonight.
El actor Tony Danza sale del set de televisión y de cine y entonces canta L.O.V.E. como lo hiciera hace 60 años Nat King Cole .
¿Quién dice cómo deben ser las cosas? ¿Cómo la poesía , y cómo la pintura, y cuáles los instrumentos ?
¿Quién dice que todos deben quedarte en su sitio?
Todos migran.
Migran los lenguajes.
Todo se mezcla.
Espanglish.
De Centroamérica a México y Estados Unidos. De México a Estados Unidos y Canadá. De África del norte a Europa occidental. De la desaparecida Unión Soviética a Europa.
Viajamos, de la poesía a la narrativa, de la plástica a la poesía. De la narrativa a la Narraturgia.
Nadie se queda en su sitio.
Nos gobierna la libertad, la necesidad de crear, la liviandad ,- inutilidad - de las fronteras.
Alejandro Sanz mezcla lo viejo y lo moderno. Flamenco y electrónico. Fusión. Barroco. Romanticismo. Mezcla y libertad.
Nadie se queda en su sitio.
Nadie, nada respeta las fronteras (¿cuál es su sentido en este siglo- milenio? ). El Flamenco con los electrónico, la Opera a lo popular, las canciones viejas en voces recién llegadas.
La globalización.
Migración. Creación. Libertad.
Libertad de tránsito. Todos viajamos.
Crossover. Libertad de ideas.
Libertad de palabra.
Cruzamos puentes. Inventamos.
Llevamos nuestro lenguaje.
Llevamos nuestra historia.
De tierra a tierra.
De tiempo a tiempos.
Lo que decimos cantando, pintando, fotografiando, actuando. Migramos de la música a la pintura, de la pintura a la literatura, y ahí al cine.
La voz no está hecha para un solo estilo, para un solo tiempo, para un solo tipo de escenario.
El hombre no está hecho para una sola tierra (ni para un solo tiempo).
Migramos.
Globalización , barrroco, romanticismo, posmodernidad.
Nada se queda en su sitio. No el agua, no el viento, no las nubes, ni el río, ni el tiempo.
Nadie se queda donde está.
Migramos.

Somos la herencia del viento

miércoles, mayo 17, 2017

ABSURDO




LO NUESTRO

Lo nuestro es la soledad
el dolor
la pena
el desconsuelo

el otoño
el  frío
la ráfaga pertinaz

La bruma
 El viento
y otras cosas
que llamamos desamparo

el camino sin retorno
la brújula rota
el cielo opaco
la mar callada
ese abismo húmedo
donde naufragan nuestros pasos


lo nuestro es ser
grano de arena
gota de nube
hojarasca
perdidos  en la ventisca
la helada
o la tormenta

hasta que el amor
ese absurdo extraordinario
como una lluvia solitaria de nieve
justo a la mitad de un verano imperturbable
inexplicablemente

nos toca.   

miércoles, mayo 10, 2017

NUEVE LUNAS



Una Luna
Ahí estás. La fotografía es tan añeja, como inequívoca, me sostienes con tus brazos y tu terca esperanza. Me miras y tus ojos acarician al escaso niño  que soy, y al certero  hombre que tu corazón sabe, seré.


Dos lunas
Ahí estás. Estoy sobre una cama, me ilumina la luz que se cuela por la  ventana que tiene unas cortinas trasparentes. Parece que es de tarde, quizá las cinco o las seis. Me has envuelto en una manta breve como envolvías a tus muñecos, cuando eras niña, y jugabas en los pasillos  oscuros del viejo edificio, ese que tenía un parque enfrente, y una tortería en el primer piso, donde vivías con la vuela tina y el abuelo trompetista.  

Tres Lunas
Ahí estás, al paso de los años, en un departamento que no tiene un parquecito por ningún costado, y su única ventana da a una zotehuela por donde se miran las paredes restantes del edificio, y allá arriba, muy arriba, parece, se alcanza a mirar el azul del cielo de día, y muy de vez en cuando, el paso de la luna. Ahí estás cada mañana, preparando un chocolate que anuncia “Cachirulo”, mientras escuchamos las canciones de niños en la radio tempranera, y tú me inventas estudiante prodigio de una jardín de niños  al voy asido a tu mano, y tu alegre esperanza.

Cuatro Lunas
Ahí estás, en la casa de Jacarandas, la única que fue tuya, porque papá Spínola, puso en tus manos, las 120 letras que decían, esta casa nadie te la puede quitar. Ahí estás abriendo las ventanas y cortinas por las mañanas, sacudiendo  de las sábanas los sueños que se quedaron pegados, mientras entra al cuarto de tus hijos la luz, el calor y el olor del jardín donde sembraste un durazno, en tanto yo estoy en la primaria que tenía nombre de prócer, aprendiendo los misterios insondables de la vida.

Cinco Lunas
Ahí estás, sembrando flores y plantas en el jardín, macetas en  la cochera, en la entrada de la casa,  colgadas en la sala, en la cocina, a la mitad de la escalera, en balcón del segundo piso. Hiciste de la casa un bosque habitado por nosotros, que éramos príncipes, princesas y duendes; y por monstruos temibles que atacaba el jardín, como aquel San Bernardo que tú mirabas inconcebible, que se tropezaba con cada macetas mientras perseguía a tu hijo pequeño por los pasadizos de la casa.

 Seis Lunas
Ahí estás, abrazada por la música que seguía tus pasos. La casa se llenaba de boleros que contaban historias de amores plenos, de pasiones encendidas, de terribles a irremediables desconsuelos, de besos furtivos e inesperados, de delirios finalmente consumados. Entonces Los Tres Ases, Los Montejo, Marco Antonio, y  entonces, porque entonces…”Tanto tiempo disfrutamos de este amor…”,  o “La puerta se cerró detrás de ti y nunca más volviste a aparecer…”o  “Dicen que la distancia es el olvido….” o danzones con sabor a  malecón veracruzano, canciones bailar en un tabique,  o “Las clases del cha cha cha” que  Enrique Jorrín cantaba desde el fondo de la sala y que incontenibles inundaban la cocina donde preparabas las gorditas de dulce de tarde en tarde.

Siete Lunas
Ahí estás, desentrañando el fondo de nuestras almas, desafiando la oscuridad con el pabilo encendido de tu amor sin tregua. Ahí estás para atraparnos al menor descuido con el aroma del café con leche, de los frijoles refritos con huevo, del pastel de natas, de las empanadas con mermelada de fresa, de las donas azucaradas, tortillas duras de maíz que preparabas para la cena, pero que se iban acabando según  salían del sartén, frente a tu queja tan airada como inútil.

Ocho Lunas
Ahí estás, moldeando el cuerpito con el que nacimos de vientre y de tus manos, hablándonos en silencio, que la ternura, que la paciencia, que el amor, que la música, que el cuidado, que el tiempo, que la terca esperanza, que  la vida.

Nueve Lunas
Aquí estás ahora. Cuando ya hace tanto tiempo que no estás. Que papá Spínola no está. Que la casa que hiciste jardín ya no está. Cuando hace tanto tiempo que no como tortillas de maíz, ni pastel de natas.

Aquí estás Consuelo, y estás hablándole en sus sueños a mi hermana Lulú, y  estás en la casa de Paul, vigilando el crecimiento de tus nietos; y ahí estás mirando de cerca, protegiendo, tanto como puedes, a Martín el menor de tus hijos y a sus hijos. Y aquí estás,  mirándome desde la fotografía que está junto al piano de mi casa, donde yo estoy a tu lado mientras abrazas a la abuela Tina. Aquí estás,   en la bendición que es  cada mañana, en la familia que  Dios me dio, en cada bolero, en cada chachacha, y en esta terca esperanza, en este amor sin tregua, que desde que, desde que me los sembraste, no me abandonan.

lunes, mayo 08, 2017

Roberto Bolaño

Roberto Bolaño  (Santiago de Chile, 28 de abril de 1953, en la cd. México en 1968 y en Barcelona   en 1977). Habrá que acotar que, quien esto escribe sostiene que en realidad uno nace varias veces (y seguramente, muere otras tantas), pero eso será el tema de otra discusión, por ahora volveré a Bolaño.  Roberto fue un escritor y poeta chileno ( lo de Chileno, es porque es ahí donde nace por primera vez), autor de más de dos decenas de libros, entre los cuales destacan sus novelas “Los detectives salvajes”, ganadora del Premio Herralde en 1998 y el Premio Rómulo Gallegos en 1999, y la póstuma “2666”, consideradas por la crítica (y por quien esto escribe) como las más completas de sus obras (y de las obras de muchos otros).

Luego de su muerte se ha convertido en uno de los escritores más influyentes en lengua española, como lo demuestra el hecho de que  dos de sus  novelas — 2666 y los Detectives Salvajes, — figuren en los 5 primeros lugares – de hecho el primero y el tercer lugar respectivamente- en  la lista confeccionada este 2016  por 50  escritores y críticos latinoamericanos y españoles, entre  los mejores 100 libros en lengua castellana de los últimos 25 años.

El reconocimiento de la crítica y la fama del escritor se consolidan  en 1998, año en que se convierte en el primer escritor chileno en obtener el Premio Herralde de Novela gracias a su obra “Los detectives salvajes”, una historia de un par de poetas ( Ulises Lima y Arturo Belano)enloquecidos por encontrar a otra poeta  (Cesárea Tinajero) a la que tardan , más o menos 20 años en encontrar.
Enrique Vila-Matas, escritor español ( representante de la mejor narrativa hispana contemporánea, junto a Javier Marías, Antonio Muñoz Molina, Javier Cercas y Almidena Grandes)  cuya novela Bartleby y compañía, se encuentra en el quinto lugar de la  lista hecha en el 1016,  escribió:
“Los detectives salvajes, es una grieta que abre brechas por las que habrán de circular nuevas corrientes literarias del próximo milenio. Los detectives salvajes es, por otra parte, mi propia brecha; es una novela que me ha obligado a replantearme aspectos de mi propia narrativa. Y es también una novela que me ha infundido ánimos para continuar escribiendo, incluso para rescatar lo mejor que había en mí cuando empecé a escribir.”.
Aunque  Bolaño ha publicado una extensa obra en cuento y en poesía, el reconocimiento literario es sobre su narrativa, entre la que destacan:

1993 - La pista de hielo
1996 - Estrella distante
1998 - Los detectives salvajes
1999 - Amuleto
2000 - Nocturno de Chile
2002 - Amberes
Ediciones póstumas

2004 – 2666.  La novela póstuma de Bolaño, una pentalogía de más de mil páginas, centrada  en  las muertas de Juárez.  una obra polifónica, donde los registros cambian mucho, desde lo policiaco hasta lo épico. La historia, aunque se centra en una visión oscura del drama feminicida de  las muertas de Juárez, no le impide crear un universo de personajes  que se vinculan de manera sutil, teniendo como epicentro la ciudad fronteriza de Santa Teresa ( Cd. Juarez, Chihuahua).
2010 - El Tercer Reich
2011 - Los sinsabores del verdadero policía
2016 - El espíritu de la ciencia-ficción

Como en muchas otras cosas de la vida, el valor de cada historia, se pondera al paso del tiempo. No falta quien diga que Bolaño, inaugura la nueva narrativa latinoamericana, dejando atrás a autores como  Cortázar, Fuentes, Vargas Llosa o García Márquez; no falta , por otra parte, quien asegura que el escritor chileno, es fruto de la publicidad pagada alguna editorial (Anagrama ) en este caso.
No sé, si las obras  Bolaño, están (o estarán) junto a las de Carpentier, Asturias, Onetti, Sábato, Borges; si “2666”, está (o estará) junto a “Cambio de Piel”; “Cien años de Soledad”; “Conversación en la Catedral”; “Rayuela”; o “Noticias del Imperio”, o “El Jinete Polaco” o “Corazón Tan Blanco”. El tiempo lo dirá.
Pero, en mis libros a los que regreso, porque la relectura es más importante que la lectura, donde están los de Tolkien, los de Cortázar, los de Neruda, los de Benedetti, están los  de Roberto Bolaño.   


Roberto Bolaño muere en Barcelona, 15 de julio de 2003.

martes, mayo 02, 2017

JAZZ

¿Por qué New Orleans?  ¿Por qué hacia finales del siglo XIX?  un misterio que abraza la profundidad  y complejidad humana.

Alguna hipótesis. Seguro. ¿Posible?  Quizá. ¿Probable? Nunca lo sabremos de cierto.
El Jazz, Blues y el Soul, reúnen una mezcla de  libertad, y pena. ¿Una libertad para expresar el dolor? ¿una libertad para expresar el fondo del alma, donde se reúnen, la pena, la búsqueda de  la escasa felicidad, la entrañable  alegría

Detrás de Jazz, del blues, del soul  en ese  New Orleans  de 1900 se encuentran (flotando en los intersticios  de las notas) las historias de desarraigo, de maltrato,  de esclavitud, de profunda tristeza y desolación de los pueblos africanos.   Las leyes al final de la Guerra Civil Norteamericana  prohibieron la esclavitud .  Pero no la discriminación, no la segregación, no lo guetos .
Detrás de jazz, del blues y del soul, hay  tres siglos de ignominia.
Quizá por eso, el Jazz  tiene color

Ragtime

Es un estilo musical que se compone aun al estilo del siglo XIX, pero alterando (rompiendo) su tempo; Ragtime. Surge en la zona de Lousiana y se interpretaba lo mismo en Nueva Orleans, que en St. Louis, en Texas y Kansas City.
Sus principales representantes fueron Scott Joplin , Eubie Blake ,  Jelly Roll Morton que llevó la escuela del Ragtime a Chicago vinculado al espíritu de los Roaring Twenties; y Buddy Bolden quien  desarrolló su arte musical en la corneta.

El epicentro del Jazz  Storyville


Este sector estaba situado junto al Barrio Francés y pronto se convirtió en el lugar de diversión de Nueva Orleans. De hecho, el barrio (y la prostitución) se convirtieron en un negocio floreciente, con la apertura de cientos de establecimientos que ofertaban música.
En 1917, en plena Primera Guerra Mundial, el Comando de la Marina de los Estados Unidos ordenó el cierre del barrio, preocupado por las peleas, los robos e incluso los homicidios en que se veían implicados, o resultaban víctimas, los marineros en sus salidas de vía libre. A pesar de la oposición del gobierno local, Storyville dejó de existir el 12 de noviembre de 1917.

Se produce entonces  la gran emigración de músicos de jazz hacia Chicago (década de los 20’s), Kansas City ( década de las 30’) y Nueva York ( de los 30” en adelante). Un jazz que conserva en su ADN  lo mismo el rompimiento del tempo (Ragtime), el inicio del “ HOT”, como un referente de la  interpretación , así como elementos raciales como las alabanzas corales, el canto solitario del Blues, la creación de Bandas integradas por  instrumentistas : cornetas ,  trompetas, clarinete  y  percusiones, guitarra, violín, bajo y piano. 

El jazz tiene dueño, firma de identidad, tiene cadencia y tiene  color.


miércoles, abril 26, 2017

CIEN SONETOS DE AMOR

¿ Cambia el amor con el tiempo ?, Es decir ¿nos enamoramos diferente a los veinte que a los cincuenta ? , o en una de estas, nos enamoramos igual, pero al paso de la vida tenemos nuevas palabras para nombrarlo, invocarlo, crearlo, entonces ¿ describimos el amor con otras, con recién descubiertas palabras ? o ¿la vida nos pone en contacto con diferentes profundidades del amor ? ¿ Cómo saberlo, como comparar? ( ¿ y en una de estas , no será que todas estas preguntan son inútiles?)

El hombre que a los 19 años escribe “ Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos y mi voz no te toca, parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca ” , es el mismo hombre que a los cincuenta y cinco escribe, “ Antes de amarte , amor , nada era mío ; vacilé por las calles y las cosas , nada contaba, ni tenía nombre , el mundo era del aire que esperaba ”.
Otras preguntas (quizá igual de innecesarias como las primeras )¿Que sucede al paso del tiempo con la ( con nuestra) pasión, ternura, urgencia , deseo, la impaciencia, la imaginación , la espera, el encuentro, la ansiedad, la separación, el dolor ? ¿Que con nuestras manos, y nuestros ojos, con nuestras bocas y nuestras lenguas, nuestros brazos, nuestros dedos?

Es bien sabido que el amor de la vida de Pablo Neruda fue Matilde Urrutia. Si con una mujer lo recordamos, es con ella. Decir Pablo, fue decir, Matilde. A ella, a Matilde, su tercera mujer- por que antes, María Antonieta y luego Delia - le dedica el resto de su vida y de su obra (con Neruda no se sabe dónde inicia una y termina la otra). No tenían cinco años viviendo juntos cuando Pablo escribe un libro completito para ella sola. Un libro con cien sonetos de amor: “ Señora mía y muy amada, gran padecimiento tuve al escribirle estos mal llamados sonetos, y harto me dolieron y me costaron, pero la alegría de ofrecértelos es mayor que una pradera…. Con mucha humildad hice estos sonetos de madera, les di el sonido de esta opaca y pura sustancia…; sonetos de madera que solo se levantaron porque tu les diste vida”.
Pablo Neruda inicia su vida con Matilde Urrutia cuando tiene cincuenta y un años. Su primera casa es la que se conoce como “ La Chascona”. Cuatro años después, Pablo le regala sus cien sonetos de madera.
Es texto está dividido en cuatro secciones, o temas que refieren al tiempo de un día.
Mañana “ Matilde, nombre de planta o piedra o vino, de lo que nace de la tierra y dura, palabra en cuyo crecimiento amanece, en cuyo estío estalla la luz de los limones”(soneto I ). “ Te amo sin saber cómo, ni cuándo , ni donde; te amo directamente sin problemas ni orgullo, así te amor , por que no se amar de otra manera” ( soneto XVII) .
Mediodía, “ No estés lejos de mí un solo día, por que cómo, porque no se decirlo, es largo el día, y te estaré esperando como en las estaciones, cuando en alguna parte se durmieron los trenes . No te vayas por una hora, porque entonces en esa hora se juntan las horas del desvelo y tal vez todo el humo que anda buscando casa, venga a matar aún mi corazón perdido….porque en ese minuto, te habrás ido tan lejos, que yo cruzaré toda la tierra preguntando si volverás , o me dejarás muriendo” ( soneto XLV ).
Tarde, “ Matilde, ¿dónde estás? Noté hacia abajo, entre corbata y corazón, arriba,  cierta melancolía intercostal, era que tú , de pronto eras ausente…así te espero como casa sola, y volverás a verme y habitarme, de otro modo , me duelen las ventanas” ( soneto LXV ).
Noche, “ De noche, amada mía, amarra tu corazón al mío, y que ellos en el sueño derroten las tinieblas, como un doble tambor combatiendo en el bosque, contra el espeso muro de las hojas mojadas” ( soneto LXXIX ).
Ahí están los cien sonetos que Pablo le escribe a Matilde, la mujer que llevó la belleza a su vida. La mujer que conoció a los cincuenta. El libro que le dedicó a los cincuenta y cinco.
Pablo Neruda vivió con Matilde Urrutia, hasta el día de su muerte, el 23 de septiembre de 1973,           27  años de después de conocerla, 17 años después de casarse con ella, 14 después de escribirle sus Cien Sonetos de Amor.


Poco antes de morir, Pablo escribió (quizá ) por última vez para Matilde, “Fue tan bello vivir cuando vivías, el mundo es más azul y más terrestre cuando duermo enorme, adentro de tus breves manos”.

domingo, abril 23, 2017

LA POESIA

La poesía la da voz a quien pareciera no la tiene, la poesía es la palabra desde  donde  hablan  la luna, la noche,  la bruma, el viento, el fuego,  la mirada, las manos, los cabellos, la silenciosa cadencia de su paso (la de ella), la mirada absoluta (la de él), el choque de los   cuerpos, que terminan siendo uno solo (los de ellos).

Solo la poesía nos permite decir
“Te quiero como gata boca arriba”, Gioconda Belli
“Cada palabra es un sitio para mirarte, cuando tú no estás”, José Carlos Becerra
“Soy hija de mi misma, de mi sueño nací, mi sueño me sostiene” Rosario Castellanos.
“Yo la enseñé a morir entre mis brazos”, Carlos Pellicer
“Es tan corto el amor y tan largo el olvido”, Pablo Neruda
“Besaré tus ojos, más grandes que tú toda, y que tú y yo juntos, y la vida y la muerte” Tomás Segovia.
“Es que anoche tus manos, en mis manos de fuego,  dieron tantas dulzuras a mi sangre“ Alfonsina Storni
“Te invito a comer uvas esta tarde, o a tomar, café si llueve, y a estar juntos, hasta la noche” Jaime Sabines
“Cuántas veces he sido muerto y enterrado en el camposanto de tu vientre, para renacer en medio de tus brazos ”, Adolfo Morales
“Me sabes de memoria, como las líneas de tu mano” Sandra Victoria

La poesía se escribe con las uñas, con los dientes, con el sexo; la palabra sobrevive mientras los cuerpos arden, se hunden, se ahogan, se entregan, se inmolan, se mueren, se entierran, se rescatan, se olvidan, se funden, se desintegran, y se convierten en sueño, en briza, en lluvia, en  tormenta, en oleaje, en humedad que corre incendiando todo a su paso,  en fuego que arde sin extinguirse.
La decisión de proclamar el 21 de marzo, coincidiendo con el equinoccio de primavera en el Hemisferio Septentrional, como Día Mundial de la Poesía fue aprobada por la Unesco durante su 30º periodo de sesiones, que se celebró en París en 1999.
Hay quien dice que el primer poeta se llamó Valmiki y vivió hace poco más de 2000 años. Los nuevos  herederos de su oficio, nacieron hoy.
Salve poetas, los mor

viernes, abril 21, 2017

GEA

La Tierra (Terra Diosa romana o  Gea, diosa griega de la feminidad y la fecundidad) es un planeta. El tercero de un sistema solar que gira alrededor de su única estrella — Ra, para los egipcios, Tonatiuh, para los aztecas, el Sol, para nosotros  — ; un sistema   entre los millones que forman la vía láctea: nuestra galaxia, que es también una entre millones de galaxias que deambulan impasibles por el universo. Ese sí, hasta donde sabemos, solo uno. Aunque hay que aclarar que cuando decimos “lo que  sabemos es… “vaya hace solo quinientos años, sosteníamos como una verdad imbatible, que esta tierra era plana, y el centro de un  universo que alegre giraba a nuestro alrededor. Lo que muestra que esto de construir verdades imbatibles, no se nos da.
Nuestro Tlaltipac (así le decían los aztecas, a esta tierra donde nada es eterno) vista desde lejos, no es sino una arenita azul, que da vueltas sobre sí misma, como una canica que rueda indiferente a quien una vez jugó con ella.
La Tierra se formó hace aproximadamente 4,550 millones de años y la vida surgió unos mil millones de años después. Es el hogar de millones de especies, incluyéndonos  (los Hommo sapiens que tenemos, dicho sea de paso, poco menos de 300 000 años de deambular por  Gea. Así que es cierto, fuimos los últimos en aparecer, al menos, hasta ahora). Hay que aclarar que muchas especies ya no nos acompañan, como los Dinosaurios, los Tigres dientes de sable y los pájaros Dodo (“Dios los tenga en su santa gloria”, diría mi abuela Elena). Quien esto escribe es un Homo sapiens, única  especie conocida sobreviviente del género, después de la desaparición de muchos otros Homo, entre ellos nuestros queridos los primos, los  Homo Neanderthales - con quienes, la verdad, no nos  llevábamos mucho-   a quienes nos vemos desde hace más o menos 28 000 años.
Gea es nuestra casa, una casa viajera en medio de una noche silente, creciente, incalculable. Una noche ajena al tiempo, a sus breves luces, a sus inasibles oscuridades.  Un océano negro que poco - si es que algo- sabe de  las infinitas arenitas, que lo recorren:   oscuras, luminosas, frías, ardientes, de colores, como la nuestra, que desde lejos se mira azul.
Nuestra tierra, aquí abajo,  está llena de misterios y apariencias. Nos parece plana, pero no lo és. Parece quieta, pero se mueve – todo en ella, se mueve-. Parece una tierra inmensa, pero casi toda es agua. Los colores del cielo –salvo  el de la noche- siempre son engañosos.  Nada en ella es  lo que parece.
Gea, nuestra arenita azul  gira, gira, porque  el principio fue el movimiento y el movimiento es el lenguaje común de la vida, tanto  en los  rincones cuánticos como  en los rincones  impalpables del macro cosmos. Nosotros mismos, como el aire, el agua, el fuego, desde que somos tocados por la vida, no hacemos otra cosa, sino movernos
Nuestra interacción con Gea es extraña. La verdad, ha vivido lo suficientemente  sin los Homos (sin dinosaurios, ni pájaros dodo), para saber que no necesita de nosotros. Aunque lo cierto es que quizá nosotros no sobrevivamos sin ella.
Lo cierto (no diré: lo único cierto, ya sabemos que esto de nuestras verdades únicas) es  que Viajamos, gea  y nosotros, sumergidos en la misma noche,  siguiendo la ruta invisible que el universo para nosotros, ha trazado.




lunes, enero 02, 2017

EL TIEMPO QUE VIENE

Un tiempo que  viene con sus calendarios previstos: doce meses; cuatro estaciones; dos solsticios, dos equinoccios; 13 lunas llenas. Viene con sus mareas altas y bajas; sus amaneceres por el oriente y  atardeceres por occidente.
El tiempo que viene, lo hace  con su pasado. Nos gusta nuestro pasado. Nos da sentido de continuidad, de certeza. Nos declaramos herederos, una historia, y por lo mismo, una identidad. Pero también el tiempo que viene trae su de zozobra,  incertidumbre,  duda,   penumbra. Nos rodean aires de confrontación. Hay encono, violencia, miedo. El miedo es mal consejero. Para resguardarnos volvemos a nuestro pasado. Nos da seguridad. El futuro, siempre imprevisible,  desata ansiedades, tenemos pesadillas.
El tiempo que viene, lo hace con su pasado, sus ceremonias, conmemoraciones.  Este 2017 celebraremos medio siglo de álbumes  memorables. El mejor disco de Rock  se grabó en 1967: El grupo: Los Beatles, el vinil:  “Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band”. Y mientras los Beatles su Sgt. Pepper’s,  los Rolling Stones presentaban:”Between the Buttons” ;  Jim Morrison y sus muchachos -The Doors-  grababan: “Strange Days”,  y Bob Dylan (que no sabía que 49 años   después ganaría el Nobel de literatura) grababa su álbum “John Wesley Harding”.
 Este 2017 nuestro querido Joan Manuel Serrat celebrará medio siglo de que  grabara su primer álbum (que por cierto, fue en catalán):  “Ara que tinc vint anys”. Y cumple 50 años “Something Stupid” una canción que cuenta la historia de un joven que después de lograr que la chica de sus sueños saliera con él, lo echa todo a perder, haciendo algo estúpido, como decirle que la ama. Estas cosas del amor. La mejor versión, original la hicieron Frank Sinatra con su hija  Nancy.  
El tiempo que viene celebrará la palabra. Se cumplen 50 años del “Boom latinoamericano”. Una etapa que le dio un nuevo sentido a la literatura de nuestro continente.
Hace 50 años Octavio Paz ( que también sería premio Nobel de Literatura,  23 años y dos esposas después) publica “Corriente alterna”; Ernesto Sabato, “El escritor y sus fantasmas”; Carlos Fuentes, “Cambio de Piel”; Mario Benedetti “A raz de sueño”; Pablo Neruda “La Barcarola”; Jorge Ibargüengoitia “La ley de Herodes”; Julio Cortázar “La vuelta al día en 80 mundos” ; Mario Vargas Llosa, “Los cachorros”; Gabriela Mistral, “Poesía de Chile”( quien ganó el  Nobel de Literatura en 1945, cuando tenía 56 años). Este 2017 cumple medio siglo, el que quizá sea el libro emblemático del realismo mágico, Gabriel García Márquez, publica  “Cien años de soledad”.
En el 2017 también estaremos de Luto, y habrá que visitar el cementerio y darles nuestros respetos a nuestros queridos difuntos. Hace 100 años los Bolcheviques encabezados por  Vladimir Ilich Ulianov, Lenin y sus amigos león Trotsky y José Stalin iniciaron la revolución comunista Rusia. Será absolutamente  interesante escuchar lo que Vladimir Putin diga al respecto en la ceremonia luctuosa  el octubre que viene.
Como será interesante – esto es solo una curiosidad claramente perversa-  lo que el sistema diga ante la cripta donde se encuentra la Constitución promulgada  el 5 de febrero de 1917, que naciera en el Teatro Iturbide de la Cd. De Querétaro, con el nombre Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Documento que heredera el ADN  de 1857, y las ideas del Partido Liberal Mexicano de los hermanos Flores Magón.
Y si los nuevos rusos tendrán que preguntarse qué pasó con el Materialismo Histórico, con el Hombre que se realizaba a través de su trabajo, con el ideal de una sociedad igualitaria que no se deteriorara por el mal del capitalismo que corroe las entrañas, es decir, muy al estilo de Vargas Llosa, tendrán que preguntarse cuándo se jodió la URSSS?; los legisladores mexicanos tendrán que preguntarse qué buscaban los legisladores de hace un siglo que hicieron lo posible por en leyes el espíritu de la revolución mexicana,  y qué buscan ellos ahora mismo,   si las leyes construyen   un Estado de Derecho, y  si este México, lo es.
Pero en este 2017, no hay un Boom latinoamericano y el mejor libro es español (“2666”) lo escribió Roberto Bolaño  poco antes de morir en el 2003. Un libro que hablaba – entre otras cosas, muy al estilo del escritor chileno- sobre las muertas de Juárez. Este 2017, cumplimos 60 años sin Gabriela Mistral; 44 años  sin Pablo Neruda; 43, sin Rosario Castellanos 33 sin Julio Cortázar; 31 sin Rulfo  y sin Borges; 23 sin Juan Carlos Onetti; 19 sin Elena Garro; 18 sin Jaime Sabines; 14 sin Roberto Bolaño; 8 sin Mario  Benedetti;5 sin Carlos Fuentes; 3 años sin García Márquez.

Iniciamos el 2017. ¿Tenemos deudas con el pasado? Probablemente…no. ¿las tenemos con futuro? Seguramente…tampoco. ¿Necesitamos otro Cortázar ( ¿y otra “Rayuela”?), ¿otro Fuentes? No, ya los tuvimos y escribieron lo que tenían que escribir. Roberto Bolaño no fue  miembro del Boom, pero escribió  novelas memorables. No necesitamos otro Cortázar – ni otro Bolaño- pero necesitamos quien escriba, aquí, hoy, mañana, pasado mañana, la semana que viene y la que le sigue,  no para rendir homenaje al pasado,  no para la posteridad. Para dar testimonio de esta vida, la que nos tocó vivir.